El Barcelona se ha clasificado para cuartos de final de la Copa del Rey, pero lo ha hecho con el miedo metido en el cuerpo por las dificultades a las que le ha sometido el Athletic (1-1), que ha sacado fuerzas de flaqueza cuando no parecía tenerlas, ha conseguido empatar por medio de Fernando Llorente después de que se adelantase Abidal y llegó a soñar con un milagro de última hora.
No lo consiguió el equipo rojiblanco en el asedio final al guardameta Pinto, pero ha logrado que el Barça viese peligrar el triunfo, algo que ocurre pocas veces.
Seguro que Pep Guardiola habrá dado más de un respiro de alivio por verse aún en una competición que ahora los cruces le dejan más francas que a otros rivales. Pero también habrá salido satisfecho de la respuesta en lo anímico de sus jugadores en La Catedral, más rojiblanca que nunca.
Fue, sin duda, su afición una de las mayores fortalezas del Athletic, que de nuevo volvió a contener al ataque blaugrana hasta dejarlo en apenas tres grandes oportunidades, la de gol y dos más de Villa, una al principio y otra al final, en las que Iraizoz le ganó la partida.
Parecidas hizo el Athletic, el gol de Llorente en el minuto 85, a pase de Iraola en jugada de Muniain, una temprana de Susaeta, que disparó mal y muchas llegadas más al inicio y al del segundo cuarto.







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