Una Francia en servicios mínimos sólo necesitó lo justo para ganar en Luxemburgo (0-2) en un encuentro carente de brillo y de ocasiones que se resolvió en dos jugadas aisladas y que no reflejó la diferencia teórica que separa a ambas selecciones.
El equipo de Laurent Blanc se conformó con lo esencial para mantener el liderato de su grupo en la fase de clasificación, la victoria, y no desplegó ningún alarde en el Gran Ducado ante la maraña defensiva de los rivales que, si bien no hicieron ningún rasguño en la defensa francesa, consiguieron con abnegación y entrega mancillar la imagen de los bleus.
Francia se presentó al completo, con las últimas incorporaciones de lo sucedido en Sudáfrica, Frank Ribéry y Patrice Evra.
Blanc fue valiente y alineó un equipo plagado de "jugones". Junto a Ribéry estaban Nasri y Gourcuff, Malouda entraba por la izquierda y Benzema reinaba en la punta.
Luxemburgo no le disputó la pelota y se limitó a defender, una táctica que le valió para no salir maltrecho de un duelo tan desigual. Hasta que se le acabaron las fuerzas.







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