sábado, 3 de julio de 2010

Leyendas - Semana 17: Enzo Scifo "Scifo, el 'diablo' inolvidable "

Vincenzo Scifo nació en La Louvière, Bélgica, 19 de febrero de 1966), más conocido como Enzo Scifo, es un futbolista belga retirado. Era mediocampista, por el sector central. 

Enzo Scifo, un número diez conforme a los criterios de la vieja escuela, es unánimente considerado como uno de los mejores futbolistas belgas de la historia. El organizador de origen siciliano pertenece al estrecho círculo de jugadores que han disputado cuatro fases finales de la Copa Mundial de la FIFA, con mención especial de la edición de 1986, en la que llegó a semifinales.

Vincenzo Scifo, Enzo para los amigos, aprendió a jugar al fútbol en las calles de Louvière, pueblo de Bélgica donde nació de padres sicilianos, donde firmó su primera licencia en 1973 a la edad de siete años con el RAA Louviéroise, y donde afiló sus armas hasta 1982.

Superdotado técnicamente, fue acumulando goles y jugadas geniales con los juveniles, de modo que enseguida captó la atención del gran club de la capital, el Anderlecht. Su debut como profesional a la edad de 17 años tuvo enorme resonancia. En absoluto impresionado por aquel baño de multitudes, se instaló en un abrir y cerrar de ojos al volante del equipo líder del campeonato belga, con el que perdió la final de la Copa de la UEFA contra el Tottenham en la tanda de penales. En menos de dos temporadas, se convirtió igualmente en el titular del dorsal número 10 de los Diablos Rojos.

Esperanzas frustradas

Su visión de juego, calidad de pase y olfato goleador permitieron al Anderlecht cosechar tres títulos ligueros consecutivos, de 1985 a 1987. Al mismo tiempo, Scifo condujo a Bélgica hasta semifinales de la Copa Mundial de la FIFA México 1986. Después, consideró que ya lo había hecho todo en su país y decidió expatriarse.

Por aquel entonces ya era todo un ídolo en Bélgica, pero él soñaba con conquistar las tierras de sus ancestros y fichó por el Inter de Milán. No obstante, el desencanto no tardaría en llegar. Perdido entre la constelación de estrellas del contingente nerazzurro, es cierto que disputó 28 partidos y marcó 4 goles, pero nunca llegó a rayar a la altura acostumbrada. Por eso probó suerte con otra aventura, esta vez en Francia, donde vistió los colores del Girondins de Burdeos. Sus ilusiones, sin embargo, volvieron a caer en saco roto: tras unos inicios alentadores, fue languideciendo poco a poco lastrado tanto por las lesiones como por sus conflictivas relaciones con algunos de los miembros del equipo.

A pesar de la incorporación al final de temporada de su compatriota Raymond Goethals, el volante belga cruzó la puerta de salida del club debido fundamentalmente a su alto precio.

En 1989 fue captado por el astuto entrenador francés Guy Roux, que olió el buen negocio y le confió las llaves del juego del Auxerre, "un gran club entre los medianos", como lo calificaría el as belga. Como medio centro en la medular de tres hombres, Enzo volvió a sentirse en su salsa y a encandilar con sus dotes. Y la confianza recuperada le permitió lucirse a las mil maravillas con los Diablos Rojos en la Copa Mundial de 1990 celebrada en Italia.

Consagración y complicaciones

Estimulado por sus dos excelentes temporadas en Borgoña, en 1991 volvió a probar fortuna en el calcio enfundado en el uniforme del Torino, con el que levantaría la Copa de Italia en 1993. Acto seguido, regresó al campeonato francés para defender el escudo del AS Mónaco, donde su genio se confabuló con su madurez. Durante cuatro temporadas, sobre todo la de 1997 en la que se proclamaría campeón de liga, Scifo reinó en el Principado y forjó definitivamente su reputación de gran señor en los campos franceses.

En la selección nacional, el panorama de aquellos tiempos fue menos rosado. Bélgica naufragó en los octavos de final y la primera ronda de las Copas Mundiales de 1994 y 1998, respectivamente, quedando muy lejos de sus hitos precedentes, a imagen de su conductor de juego, cuya pésima relación con el seleccionador Georges Leekens echaría leña al fuego de estos fracasos.

Con todo, la pasión seguía ahí. A sus 36 años, en 2000, Scifo se armó de valor y ganó un último título con el Anderlecht, antes de que las lesiones lo obligaran a anunciar el final de su carrera. Víctima de una grave fractura de clavícula, quiso volver a poner en marcha la máquina fichando por el Charleroi, donde volvió a hacerse daño, esa vez en una rodilla. Finalmente, después de 18 años de leales servicios al fútbol, decidió colgar las botas.

"Un doctor se preguntaba cómo he podido jugar durante tanto tiempo con la cadera en semejante estado", reveló al retirarse. La respuesta cabe en una palabra: talento.

Estadisticas / Récords

• 18 goles marcados en 84 juegos como Internacional (Selección de Bélgica).
• 4 participaciones en Copas del Mundo (1986, 1990, 1994, 1998).
• 120 goles marcados en 481 juegos en su carrera.

Clubes

• 1982 - 1987; 1997 - 2000 (RSC Anderlech, Bélgica).
• 1987 - 1988 (Inter de Milán, Italia).
• 1988 - 1989 (Bordeaux, Francia).
• 1989 - 1991 (AJ Auxerre, Francia).
• 1991 - 1993 (Torino, Italia).
• 1993 - 1997 (Monaco , Francia). 
• 2000 - 2002 (Charleroi SC, Bélgica).

Pálmares 

• 4 veces Campeón de la Liga de Bélgica (1985, 1986, 1987, 2000).
• Campeón de la Liga de Francia (1997).
• Campeón de la Copa de Italia (1993).
• Bota de Oro con el RSC Anderlecht (1984).
• Fútbolista del año con el AJ Auxerre (1991).

0 comentarios:

Publicar un comentario

Pages 381234 »